Se me caen las monedas

y nadie me las recoge

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Alternativa

Asegura el dicho que todos se apresuran a recitar que la crisis no es más que el estado en que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Olvidando la prosa florida, y teniendo en cuenta que la Humanidad ha sido un cambio perpetuo, sólo queda asentir con desgana ante la tautología de que cuando algo se rompe, deja de estar entero.

Durante mucho tiempo me he limitado a pensar que Occidente, ese constructo de pertenencia del que nos gusta sentirnos parte, es una isla geográfica en sentido amplio y no meramente físico. Nuestra propia Historia, mi intuición dice que nuestra geografía física y seguramente algunos otros factores, nos han proporcionado un conjunto autocontenido de verdades e ideas, modelos y fórmulas de progreso. Es en Occidente donde nace la idea del método científico, la de separación de religión y Estado, la de los Derechos del Hombre. Estas ideas, que hemos llegado a asumir nada menos que como naturales, no pueden estar más lejos de serlo: son acuerdos entre ciudadanos, y necesitan ciudadanos para alumbrarlas, defenderlas y mantenerlas. El hombre no nace pensando en otorgar a los demás la libertad, sólo en Occidente se le enseña a ello aunque sea mediante la coacción de la Ley.

Pero tengo la impresión de que he estado tremendamente equivocado con respecto a esa isla. No es sólo geográfica, es a la vez temporal.

Todos los indicadores nos aseguran, y con razón, que el nivel de vida humano no ha hecho más que elevarse. En todo el Mundo. No es nostalgia ni añoranza de unas décadas glamurosas y pasadas lo que me lleva a pensar que, en efecto, nosotros ya alcanzamos la cima de lo posible y que, desde ahora, sólo hay descenso. Es una mirada, seguramente equivocada pero mía, al conjunto. Pareciera tal que, a partir de cierto nivel de complejidad social inherente a nuestro modo de vida, el asunto se vuelve ingobernable simplemente por acomodo: da por supuestas demasiadas cosas. Mientras el resto del mundo aún tiene margen para alcanzarnos, y recorrer un camino alternativo en su intento, nosotros llegamos al final de la partida con las cartas que tenemos y ya no se nos repartirán más.

Lateralmente, cada vez es menos interesante la conversación con un europeo. Le falta ambición, referencias de progreso y, sobre todo, una idea del mundo más allá de sus fronteras. Cosas que, paradójicamente, empiezan a aflorar en el resto de lugares, aunque los relatos resultantes nos sean extraños e incluso hirientes. Y le sobra ombligo, creencia de saturación de conocimiento, y, sobre todo, ambición real de probar sus teóricos saberes (seguramente para ahorrarse tener que encontrar una razón para mantener su creencia contra prueba).

La alternativa es bien sencilla, y por eso complejísima: Ilustración. La generación mejor preparada de nuestro país es la, seguramente, menos ilustrada. Porque ha renunciado a razonar el bien o el mal, y se limita a sentirlos. He ahí la causa de nuestra decadencia, y también su principal consecuencia en un tren generacional. Porque sentir el bien y el mal lo lleva haciendo el ser humano toda la vida y en todos los sitios, y hasta que no decidió pensarlos no nació Occidente. Es por ello que, aunque existan otras salidas, no las veremos: ya no somos una isla geográfica, el Mundo se ha globalizado y nos ha desbordado las murallas. Presenciaremos cómo cada vez nos toman menos en serio, cada vez nos cuesta más acceder a bienes que nos hacen la vida sencilla desde nuestros bisabuelos y que dábamos por supuesto, cada vez nuestro pensamiento colectivo se idiotiza y estandariza más, cada vez entenderemos menos de qué va todo esto, cada vez dará más vergüenza ver en qué nos hemos convertido y por qué.

No sé a vosotros, pero a mí me parece un malgasto histórico si no evolutivo sin precedentes.

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Montilla: ”Pedir un congreso del PSOE sin conocimiento de Zapatero no me parece leal”. Pactar transferencias con la oposición regional mientras tu partido gobierna en una comunidad es, sin embargo, un maravilloso ejemplo de lealtad institucional.

Montilla: ”Pedir un congreso del PSOE sin conocimiento de Zapatero no me parece leal”. Pactar transferencias con la oposición regional mientras tu partido gobierna en una comunidad es, sin embargo, un maravilloso ejemplo de lealtad institucional.

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Nobody tells this to people who are beginners, I wish someone told me. All of us who do creative work, we get into it because we have good taste. But there is this gap. For the first couple years you make stuff, it’s just not that good. It’s trying to be good, it has potential, but it’s not. But your taste, the thing that got you into the game, is still killer. And your taste is why your work disappoints you. A lot of people never get past this phase, they quit. Most people I know who do interesting, creative work went through years of this. We know our work doesn’t have this special thing that we want it to have. We all go through this. And if you are just starting out or you are still in this phase, you gotta know its normal and the most important thing you can do is do a lot of work. Put yourself on a deadline so that every week you will finish one story. It is only by going through a volume of work that you will close that gap, and your work will be as good as your ambitions. And I took longer to figure out how to do this than anyone I’ve ever met. It’s gonna take awhile. It’s normal to take awhile. You’ve just gotta fight your way through.
Ira Glass (via nefffy)

(via nprfreshair)

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El nazi que elevó al judío

Alguien debería decirle al subnormal éste que, por si no lo sabe, la imagen que lleva es la del judío salvador de los judíos, vulgar Mesías.

Y ya que estamos, recordarle que “si tu ojo te incita a pecar, arráncalo” pero aplicado al brazo.

Sólo se me ocurren insultos.